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Algunas nociones básicas sobre el riego antiheladas

En tiempo invernal, las heladas resultan ser una grave amenaza para cultivos de todo tipo. Muchos productores nos comentan esta inquietud y queremos acercar algunos consejos útiles para lograr un riego antiheladas lo más preciso posible.

El riego antiheladas es una de las formas de defender a los cultivos de este fenómeno, que representa un riesgo enorme para meses de trabajo que ha destinado el agricultor. Básicamente, consiste en mantener sobre el cultivo una cierta cantidad de agua que se encuentra en el punto de congelación mientras dura la helada.

Este método utiliza el calor latente que se libera cuando el agua pasa de estado líquido a 0ºC a sólido (punto de congelación). De esta forma el agua forma una película de hielo alrededor de hojas y ramas, manteniendo su temperatura aproximadamente de 0ºC, evitando que alcance el umbral crítico de temperatura del cultivo. Este calor cedido sirve para compensar la bajada de temperaturas que puedan afectar los cultivos.

Estos sistemas son muy utilizados en campos de arándanos en Entre Ríos o para proteger diferentes frutales como duraznos, ciruelos, perales, manzanos y tomates, en las provincias de Río Negro y Neuquén.



Factores importantes del Sistema de Riego por Aspersión

Existen diferentes tipos de aplicación del riego antiheladas. Uno de los más conocidos es el sistema de riego por aspersión. Con esta mecánica, el agua llega a los cultivos en forma de "lluvia" localizada, pudiéndose haber captado el agua desde napas subterráneas, por lo cual va a ser necesario incorporar una bomba sumergible para dar con el objetivo, o también desde reservorios o arroyos con bombas centrífugas de superficie.

Para realizar correctamente esta técnica, el cultivo que se protege tiene que ser regado todo al mismo tiempo, debe haber en forma permanente agua líquida congelándose sobre las plantas. El calor liberado por el agua al congelarse (80 cal/gr) se transmite a las yemas, flores o frutos de la planta, por conducción a través del hielo.

También hay que prestar atención en la cantidad de agua que se aporta, que debe ser continua y no debe escasear. No debe formarse hielo en los aspersores, que deben proporcionar un reparto muy uniforme, producir gotas finas y su velocidad de rotación debe ser de una vuelta por minuto o mayor. Es importante asegurarse de que el funcionamiento no cese durante la noche (caudal necesario, bombas de emergencia y aporte eléctrico garantizado con grupos electrógenos).